Fallecimiento del Papa Francisco

La comunidad escolar del Colegio Artístico Santa Cecilia, se une al dolor del Santo Pueblo
fiel de Dios, por la partida a la casa del Padre del Papa Francisco, ocurrida este lunes de
Pascua, cuando la Iglesia celebra con gozo la Resurrección de Jesús, el Dios de la Vida ha
llamado a su presencia a su Santidad.

El papa Francisco ha sido un regalo para nuestra Iglesia como sucesor de Pedro, renovando el impulso misionero, recordándonos que Dios es misericordia, poniendo en el centro a quienes está en la periferia, impulsándonos a vivir como hermanos, animándonos a acoger a todos, a ser una Iglesia sinodal y a cuidar la casa común.

El primer Papa latinoamericano sufrió también la cruz de la incomprensión y el
rechazo, sin embargo, nos dio un ejemplo de paciencia y fortaleza espiritual, buscando la
unidad de la Iglesia en la diversidad de carismas y miradas, acogiendo a todos, pero
también asumiendo decididamente su pastoreo universal.

Desde su elección en al año 2013, el papa Francisco fue un testigo incansable del amor
de Dios. Con palabras simples pero profundas, con gestos de cercanía y una vida entregada al servicio de los más pobres nos enseñó que la misericordia no es una idea abstracta, sino el rostro concreto del Evangelio. También nos dijo que seamos constructores de puentes y no de muros…

A lo largo de su pontificado, el Papa Francisco nos recordó una y otra vez que la esperanza cristiana no defrauda. Hoy en medio del dolor , queremos escuchar sus propias palabras dichas en domingo de Pascua: “esta es la esperanza más grande de nuestra vida: podemos vivir esta existencia pobre, frágil y herida, aferrados a Cristo, porque Él ha vencido a la muerte”. Esta es la certeza que celebramos en esta Pascua luminosa.

El Papa Francisco visito tierras latinoamericanas ocho veces, recorriendo diez
países, oportunidades en las cuales nos trajo claros mensajes que nos inspiraron a ser una Iglesia en salida y a acercarnos a las realidades que hoy afectan a nuestros pueblos para ser presencia de Cristo que nos da Vida Plena.

Encomendamos su alma a la intercesión de la Virgen María, a quien tanto amó como Madre de la Iglesia. Que Ella lo acompañe al encuentro con su Hijo Resucitado-

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