El pasado jueves, nuestra comunidad educativa celebró la Última Cena con una jornada de reflexión integral. Mientras los estudiantes de Pre-kínder a 6º básico exploraron el valor de la amistad, los alumnos de 7º a 4º medio profundizaron en la perseverancia y el acompañamiento bajo la guía de los delegados de pastoral de cada curso.
La jornada se dividió pedagógicamente para abordar las necesidades de cada etapa del crecimiento. Los más pequeños vivieron momentos centrados en la importancia de los vínculos cercanos, entendiendo la amistad como el pilar fundamental de la convivencia escolar.
Para los cursos superiores, la dinámica tomó un matiz más introspectivo. Liderados por sus compañeros de pastoral, los estudiantes de secundaria conversaron sobre temas complejos y humanos:
- La soledad: Cómo enfrentarla en el mundo actual.
- El compromiso: La dificultad de sostener y cumplir nuestras promesas.
- La constancia: El valor de acompañar al otro en los momentos difíciles, emulando el pasaje del Huerto de Getsemaní.
- El simbolismo de compartir la mesa.
El cierre del encuentro fue un momento de comunión simbólica. Al compartir la mesa frente al altar, se invitó a todos los presentes a resignificar los elementos tradicionales:
¿Qué sentido le damos hoy al pan, las uvas y la mesa?
No solo como alimentos, sino como símbolos de unidad, sacrificio y la voluntad de estar presentes para los demás.
Esta actividad reafirma nuestro compromiso con la formación espiritual y valórica, recordándonos que el aprendizaje más importante ocurre cuando abrimos el corazón al diálogo y al encuentro con el prójimo.


