Una Palabra Para Ti

Queridos lectores de esta página:

Los días de la Semana Santa marcan cada año de nuevo a las personas que se han decidido a seguir el camino de Jesucristo. Es un camino de búsqueda, el Maestro dijo “síganme” y esta invitación nos toca en nuestra intimidad. Es el seguimiento hoy, no como un mero recuerdo de algo grandioso, de algo inaudito. “Vive, lo que yo he vivido”, esto es lo que Jesús nos dice. Seguimiento en el día de hoy.

Me pregunto:

¿Cómo lo hago?

¿A qué me invita?

¿Cómo lo aplico y realizo?

Hay algo muy especial en el modo de ser en Jesucristo: no da recetas. Él quiere que desde mi vida bien personal me acerque a su invitación.

Pocas, pero decisivas palabras pronunció el Señor en las últimas horas de su vida, en el camino al Calvario. No son palabras para que estemos tristes, nos golpeemos el pecho, nos molestemos por la maldad que nos rodea. Al contrario. La nobleza que caracterizaba a Jesús, hizo traslucir algo que es fundamental para nuestro caminar en este mundo. Él habló del perdón. Fácilmente decimos a otro: “perdóname”, “disculpa”…”me equivoqué”. No es esto. El perdón toca mi intimidad, espera de mí apertura y disposición, me exige un cambio y que estreche mi alma hacia la otra persona. Perdón es un acto vital. Y a esto nos invita Jesucristo en estos días. No hay resurrección, es decir: vida nueva, sin que mi vida se involucre en el perdón, en la aceptación del otro. El perdón es algo relacional, entre mi “yo” y el “tuyo”.

¿Por qué Jesús lava el jueves ante la última cena a los suyos los pies?

¿Por qué no permite Jesús a Pedro usar la espada en su defensa?

¿Por qué el grito en la cruz “tengo sed”?

Esta inmensa sed de justicia de Jesús era su invitación al perdón mutuo, a la aceptación mutua con todas nuestras falencias. Desde la cruz el Maestro abraza a la humanidad, desde la cruz el Maestro invita desde bien 2000 años a la humanidad a la comprensión desde el perdón.

El apóstol Pablo, que luchó una vida entera para comprender esto en su propia vida, escribe, preso en la cárcel a causa de su fe: sean “crhstos” Es la palabra griega para: sean nobles, capten la grandeza de Jesús, cambien en mentalidad, el mundo puede ser otro si Ustedes logran ser diferente. (Carta a los Efesios 4,32)

La Semana Santa es “PASCUA”, paso de Dios por el mundo. Les deseo que en su vida personal y familiar se haga visible este paso de Dios. Seamos nobles el uno con el otro.

Escrito por : Padre Peter Kliegel