CELEBRACIÓN: JUEVES SANTO

 

Un Jueves como hoy, Jesús, antes de morir quiso celebrar una cena con sus amigos. Hoy queremos recordar lo que fue esa comida y hacer lo mismo que hizo Jesús en esa ocasión. Jesús pidió prestada una sala para reunirse con sus apóstoles. Teniendo pan y vino, dos cosas que no pueden faltar en una mesa, les invitó a compartir esta comida. Esta cena se parece a la Misa donde también hay mesa, mantel, flores, cirio, pan y vino. Jesús tuvo la maravillosa idea de quedarse escondido en un pedacito de pan, para que la gente de todos los tiempos, pudiéramos tenerlo cerca, en el corazón.

 

Mensaje de buena noticia:

Vamos a leer un relato para recordar la Última Cena Cf. Mt. 26, 17-28

 

El día jueves por la tarde, Jesús quiso tener una cena de despedida con sus amigos más cercanos. Él sabía que sus enemigos estaban siguiendo sus pasos porque habían decidido darle muerte en una cruz y quería despedirse en una comida con sus amigos. Como no tenía casa en esta ciudad, Jesús pidió prestada una sala grande donde reunirse con ellos en privado.

Fue una comida muy especial. Antes de sentarse a la mesa, Jesús tomó un lavatorio con agua, una toalla y aunque Él era el maestro, se arrodilló delante de sus doce amigos y les lavó los pies que estaban sucios, luego de haber caminado todo el día. Después de este gesto de cariño y preocupación por sus amigos se sentaron a la mesa.

Posteriormente Jesús hizo otro gesto muy especial. Tomó un pan, dio gracias a Dios por él y lo partió para compartirlo entre todos. Lo mismo hizo con una copa de vino: dio gracias a su Padre Dios por el vino y luego se la dio a sus discípulos. Todos comieron y bebieron del mismo pan y del mismo vino.

Al repartir el pan Jesús dijo unas palabras muy misteriosas que ni sus amigos entendieron muy bien ese día: “Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes”. Y cuando repartió el vino dijo:” Esta es mi sangre que será derramada para salvarlos”.

Comentario:

Estas palabras son muy misteriosas. ¿Qué quiso decir Jesús con esto? Que cuando Él se fuera de la tierra y volviera al cielo con su Padre Dios, no nos dejaría solos y abandonados en esta tierra. Para poder quedarse para siempre con nosotros quiso permanecer en el pan y en el vino que representan su cuerpo y su sangre. No en cualquier pan ni tampoco en todo vino. Es lo que hacen los sacerdotes, en recuerdo suyo, cuando celebran la Santa Misa.

¿Te has fijado que en un momento de la Misa levantan un pancito blanco y redondo y también una copa y pronuncian las mismas palabras de Jesús?

Es un momento muy importante de la Misa porque después de este gesto y de estas palabras del sacerdote, ese pedazo de pan y esa copa de vino se convierten en el cuerpo y en la sangre de Jesús.

 

Oración:

BENDICIÓN DEL PAN

“Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida”

Amén.

(Nota: se invita a todos a comer el pan)

Se deja un momento de silencio

 

Gesto: Bendición del jugo.

Nota: Se invita a repartir el jugo a todos los estudiantes y el profesor.

Una vez que todos tengan su vasito de jugo, se dice la siguiente oración:

 

Oración:

BENDICIÓN DEL JUGO

“Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este Jugo, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.”

Amén

(Nota: se invita a todos a beber el jugo)

Se deja un momento de silencio

 

Oración del Padrenuestro.

Como hermanos y hermanas unidos en la fe decimos:

Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.

Oración final

 

Señor Jesús, Tú dijiste a tus apóstoles: “Les doy la paz”.

No mires nuestros pecados, que ponen guerra y división.

No mires nuestros egoísmos, que olvidan y menosprecian a los demás.

No mires los obstáculos que tendemos a los otros, para que caigan y se humillen.

No mires, Señor, nuestros egoísmos.

Mira la fe de los sencillos, de los que siempre perdonan, de los que devuelven bien por mal, de los que sonríen, como si no hubiera pasado nada, de los que callan y no gritan, de los que ven siempre lo positivo, de los que confían en el futuro, porque han puesto toda su confianza en Ti

Dios del amor misericordioso y de la paz, danos tu bendición.

Amén.

Que el Señor nos Bendiga; En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo

Fotografías de algunos de los cursos  en Colegio – Campus  y Colegio  – Matriz,  Jueves Santo, 18 de abril  2019.